sábado, 21 de noviembre de 2015

Real Madrid pierde 4-0 ante Barcelona


Barcelona dio el día de hoy un destructor golpe en la Liga de España de fútbol al golear cuatro-0 en el S. Bernabéu a un Real Madrid que quedó caricaturizado frente al juego blaugrana y sus y también infinitas faltas.

Neymar y L. S. pusieron ya una clara ventaja visitante al reposo y A. Iniesta y el propio S. completaron la goleada en la segunda parte. La hinchada del Real Madrid no soportó más y despidió el partido con abucheos contra su equipo, su entrenador y su presidente, Florentino P., al que solicitaron su renuncia.

Lo específico es que el Barcelona distanció al Real Madrid a 6 puntos. Y lo accesorio -mas no por esta razón menos esencial- es que el equipo blaugrana viaja el día de hoy como un huracán sobre un contrincante en ruinas.

El Barcelona se exhibió en un partido para el museo blaugrana. El Real Madrid, sin una sola respuesta táctica, fue una sombra de sí, un equipo sometido y superado. Tanto es conque su hinchada explotó cuando llegó el reposo y el estadio fue un único grito: “¡Florentino, renuncia!”. Hacía años, muchos años, que la afición blanca no demandaba responsabilidades a su presidente.

Si el Barcelona hubiese necesitado más tantos, los hubiese conseguido. O bien eso pareció, tal fue su superioridad. Con Iniesta transformado en un gigante y el dominio absoluto de la medular, manejó todos y cada uno de los tiempos del encuentro. Asimismo ganó cada duelo individual.

La única solución que planteó el técnico local, R. Benítez, fue dejar arriba a Cristiano, Bale, Benzema y James a la espera de que les llegase un balón largo, que este fuera prolongado y el delantero de turno corriese treinta metros para marcar. Una dulce quimera que jamás sucedió.

El Barcelona se adelantó a los diez minutos con un tanto de S. tras una enorme jugada de Sergi R., otro jugador blaugrana que salió reforzado del Bernabéu. El tanto fue un resumen de la primera parte: inferioridad blanca en el mediocampo, movilidad blaugrana y alta definición de sus cracks.

El S. Bernabéu asistió perplejo al festival blaugrana. Ni tan siquiera le quedó fuerza para proseguir siseando a G. Piqué. Su enfado fue incrementando progresivamente conforme pasaban los minutos y el equipo no solo no mejoraba, sino empeoraba. Un remate lejano de James a los veintiocho minutos fue lo único que produjo el Real Madrid ya antes del reposo.

El Barcelona reafirmó su tremenda superioridad a los treinta y nueve minutos con un tanto de Neymar tras una increíble jugada de Iniesta, una más del astro de España. Y en el minuto final de la primera parte M. sacó bajo palos un remate de S..

El árbitro apuntó el reposo y el S. Bernabéu empezó el festival de abucheos. Primero a su equipo y después, inopinadamente, a su presidente. Había visto a su equipo caricaturizado por un Barcelona imperial. Y sin Lionel Messi. El argentino, recuperado de su lesión, asistió a la exhibición de sus compañeros desde el banquillo a lo largo de cincuenta y seis minutos.

El Real Madrid esbozó una tímida reacción en la segunda etapa con los disparos de M. y James, mas el Barcelona abortó cualquier atisbo de remontada blanca con un tanto fulminante. Ocurrió a los cincuenta y dos minutos, con una enorme combinación entre Neymar y también Iniesta que concluyó con un increíble cañonazo del de España, autor de un partido recordable.

Nuevamente volvieron los abucheos al Bernabéu, el estruendos, el desencanto, el dolor. El Real Madrid es un equipo desmoronado en el mes de noviembre, un conjunto que aun no mostró a qué desea jugar, de qué manera quiere hacerlo. Semeja un equipo en pretemporada. Todo lo opuesto al Barcelona, un conjunto exultante en estos instantes.

A los cincuenta y seis minutos entró Messi en el campo, más revienta para un Barcelona que deseaba más. Y las ocasiones blaugranas proseguían llegando frente a un contrincante desconcertado, aniquilado y despersonalizado. Ningún jugador del Real Madrid pareció sublevarse frente al absurdo.

Y cuando el conjunto blanco tuvo alguna ocasión de maquillar la grave derrota, ahí apareció C. Bravo, como sucedió a los sesenta y ocho minutos en un codo con codo ante Cristiano, nuevamente poco afortunado.

La goleada concluyó a los setenta y cuatro minutos con una asistencia de Messi que dejó el codo con codo de S., quien definió con mucha calidad ante Keylor Navas.

El Barcelona no hizo sangre y se llevó un desenlace histórico entre la impotencia Madridista, encarnada en un Isco que se autoexpulsó con una patada a Neymar.

El conjunto de L. E. no solo se fortaleció como líder déspota en la Liga de España, sino metió a su gran contrincante en una crisis de imprevisibles consecuencias. Benítez y Florentino P. tienen razones para tremer.